La muchacha soñó, aquella noche que andaba por un sendero; el camino subía por una colina atravesando un bosque, y en lo mas alto, casi en la cima, había una casa de rodeada por un jardín. Soñando llegó hasta la casa llamó a la puerta y abrió un anciano, de melena larga, blanca, y con barba cana, descuidada. Cuando la muchacha empezó a hablar con el viejo, despertó. Todos los detalles de aquel sueño permanecían en su memoria durante años. Y una vez y otra...volvía a soñar con, la casa y el viejo. Pero siempre despertaba cuando iba a iniciar conversación con el anciano. Tiempo después la muchacha, viajaba por carretera en coche con unos amigos. Y de pronto a la izquierda del arcén, vio a un viejo bajo la sombra de un árbol.. La muchacha pidió al conductor que detuviera el coche. Bajó del automóvil y corrió hasta alcanzar al hombre anciano. -¡Esperese por favor¡, -rogó- mientras el corazón le latía muy fuerte, el viejo se incorporó y sin hacer caso de las suplicas de la muchacha comenzó con paso rápido a subir por la colina y se perdió. Ella ya sabía el camino de memoria y llegó segundos después tras de él hasta la casa. El anciano de el sueño respondió cuando la muchacha llamó a la puerta. -Buenas tardes, -dijo ella-. -¿Vende usted la casa?. Si, le contesto el viejo hombre, pero (añadió) sabe señorita mi consejo es que no lo compre. ¡A esta casa viene con frecuencia un alma errante y en pena¡. -¿Un fantasma? -preguntó la muchacha-, ¡Dios Santo¡. -¿Y sabe usted den quien puede tratarse?. -Eres tu muchacha. Y el hombre anciano cerró suavemente la puerta.

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